86 VIVIENDAS EN CALLE FUENTEOVEJUNA
El proyecto desarrolla un programa de vivienda colectiva sobre la preexistencia de una promoción de viviendas anterior a la crisis inmobiliaria de la primera década de los 2000, en la que se había ejecutado las dos plantas de sótano y el forjado de planta baja, de forma que se asumieron las condiciones de estructura.

Desde un primer momento, se planteó como premisa de proyecto dotar a tantas viviendas como fuese posible de grandes terrazas soleadas hacia el sur, volcadas hacia el interior de la manzana en que se ubica el edificio. De esta manera, se renunció a la posición de las escaleras en el proyecto anterior, buscando una nueva configuración con estas a norte, y ganando toda la fachada sur para el programa de día de las viviendas.
En las viviendas de planta baja y tipo, se planteó una solución adaptable, en la que alternativamente pudiesen configurarse cocina y salón comedor como espacios diáfanos, segregados o vinculados visualmente en función de las preferencias de sus habitantes. Estos espacios se alternan, por cuestiones de programa, con dormitorios o despachos.
El programa de noche se lleva a la fachada norte, mientras que los espacios de servicio quedan: en una pastilla central alrededor de la que se articulan las viviendas de mayor tamaño y hacia las medianeras en las de menor.


En los áticos, el orden del programa se invierte, ya que las terrazas quedan, por cuestiones urbanísticas, hacia la alineación norte. Así, la zona de día queda como espacio unitario, mientras que los dormitorios se abren al sur, con una banda central de servicios y reduciendo las circulaciones al mínimo.

Estos áticos toman forma de pequeñas casas unifamiliares, con cubiertas a dos aguas y adosadas, tratando de reducir la masividad y linealidad del conjunto con una cubierta global aserrada.

La elección cromática busca alejarse de las combinaciones duales habituales, apostando por un tono general de mortero sutilmente azul que se percibe alternativamente blanco, gris o azul en función de la luminosidad del día, en cualquier caso, buscando aligerar la masividad del conjunto. El zócalo, de ladrillo de tono gris oscuro, busca precisamente remarcar su carácter tectónico, como elemento de apoyo del edificio en el terreno.



Se establecen, además, dos colores de contrapunto en función del material de fondo: mostaza para marquesinas de acceso, balcones, terrazas y áticos, que surgen del mortero azulado, y azul turquesa para aquellos elementos que surgen del terreno y vinculados al zócalo gris.




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