
Andábamos explorando la idea de diseñar una luminaria versátil, que pudiera encajar en nuestros proyectos. También nos llamaba la atención hacer un elemento más escultórico que sirva de iluminación ambiental, para colocar aquí o allá.
Buscábamos una iluminación indirecta, en la que no veamos la fuente de luz. Nos seducía la idea de multiplicar la luminosidad mediante un espejo. Confinamos la bombilla en un cuenquito de madera, natural y cálido y colocamos un bol levitando con un color fuete en el exterior y acabado en espejo en el interior para tratar de desmaterializarlo.


Después de dibujar el primer croquis, nos dimos cuenta de que nos recordaba a un quinquei, una lámpara adaptación de una lámpara de aceite a la corriente eléctrica, que casualmente todos nosotros tenemos en la casa de nuestros abuelos, en el pueblo. Bendito subconsciente, siempre nos ha gustado apoyarnos en el pasado, en lo sencillo y ¡voilá!

2025
AJO taller de arquitectura